Diferencias entre el sistema educativo Español y el sistema educativo Finlandés.

Como vimos anteriormente con el vídeo de "por qué es tan bueno el sistema educativo Finlandés",  en esta entrada el objetivo es hacer una pequeña reflexión sobre las diferencias entre el sistema educativo Español y el del país vecino, Finlandia.
La expresión "fracaso escolar" forma parte de la discusión pública y académica española desde hace mas de treinta años. El término se ha utilizado para designar a las personas que no consiguen completar con éxito la enseñanza obligatoria.
España es el primer país de Europa en términos de fracaso escolar y de mala inserción laboral de sus jóvenes, según los datos recogidos por la Unesco en la edición 2012 del estudio anual "Educación para Todos" (EPT). Las cifras de abandono escolar en España son preocupantes, ya que es un país golpeado por la crisis. Varios estudios señalan que lfalta de competencias profesionales de los jóvenes europeos "les aboca a desaprovechar su potencial, les hace perder oportunidades de empleo y les impide ayudar a sus respectivos países a volver a la prosperidad".
Es muy importante analizar el sistema finlandés, que debería ser imitado por muchos países, en el que el profesor es la piedra angular del sistema educativo , en el que  destaca la gratuidad absoluta, la solidaridad en clase con los alumnos más retrasados, la ausencia de competitividad, el plurilingüismo y las fuertes inversiones en formación. 
En la siguiente tabla se pueden observar algunas de las características que diferencian al sistema educativo finlandés del español.


Mientras en Finlandia los deberes en casa les ocupan media hora diaria, en España los alumnos trabajan con tareas escolares alrededor de 2 horas cada día en el hogar.
Desde los 7 hasta los 15 años, los estudiantes finlandeses asisten a 1.605 horas lectivas menos que los españoles. 
Por otra parte, los chicos y chicas finlandeses pueden llegar a estudiar hasta 4 lenguas, mientras que len España estudian la propia lengua (en algunas comunidades autónomas son dos) y otra optativa. En Finlandia, la universidad acoge al 71 por ciento de los alumnos y, en España, tan sólo el 50% opta a los estudios universitarios.
El Estado finlandés invierte en la formación obligatoria de sus estudiantes 40.866 euros, 5.711 más que el español, que invierte 35.155.
La gratuidad de la enseñanza obligatoria en el sistema educativo finlandés es absoluta e incluye, no sólo los salarios de los profesores, sino también todo tipo de material escolar, desde lápices hasta los libros. Esta gratuidad también alcanza a los pocos centros privados que existen.
Todos los estudiantes tienen derecho a comida caliente que garantice su correcta alimentación y en caso de que el alumno o alumna viva a más de 5 kilómetros, el centro también garantiza su transporte. Por otra parte, los padres pueden elegir con libertad el colegio de sus hijos, aunque no haya muchas diferencias significativas entre los diferentes colegios.
Sin embargo, en España los padres deben de pagar los servicios complementarios en las escuelas públicas, donde la enseñanza es gratuita (comedor, material escolar, transporte, etc.). 
Refiriéndonos a los hábitos de los alumnos, a diferencia de otros adolescentes europeos, tres de cada cuatro niños finlandeses afirman leer todos los días por mero placer. Los videojuegos y la televisión no entran en sus hábitos diarios y su tiempo libre suelen pasarlo entre amigos discutiendo los deberes.
La generosidad es una de las claves de equidad del sistema educativo en Finlandia. Lo más importante no son los resultados espectaculares, el éxito individual o el agravio comparativo, sino la solidaridad hacia sus compañeros y el éxito colectivo.
El sistema educativo finlandés, un espejo al que España debe de mirar detenidamente.

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