El efecto Pigmalión

El efecto Pigmalión tiene su origen en un mito griego en el cual un escultor, llamado Pigmalión, se enamoró de una de las estatuas que había creado. Era tal el amor que sentía por la estatua que llegó a tratarla como a una mujer de carne y hueso. Esto superó aquello que se esperaba de ella, ya que al creer que la estatua estaba viva ésta llegó, realmente, a estarlo. A este suceso se le denominó efecto Pigmalión.

Según Gargantilla-Madera, Arroyo-Pardo y  Madrigal, se ha definido como 'efecto Pigmalión' el proceso mediante el cual las creencias y expectativas de una persona respecto a otra afecta a la conducta de la segunda.

Os preguntareis ¿qué tiene que ver esto con el fracaso y el éxito escolar? Pues bien, este mismo efecto sucede con los maestros/as. Cuando estos llegan al aula y ven al grupo que tienen, aun sin conocerlos, se crean expectativas sobre sus alumnos y alumnas; por su sexo, forma de vestir, forma de hablar, su nombre, apellidos, color de ojos, etc. Cualquier rasgo distintivo que pueda recordarle o suscitar algo en la mente o las emociones del maestro/a hace que aparezcan las diferentes expectativas hacia su alumnado.

De este modo, el trato que reciben los alumnos por parte de sus maestros/as depende de las expectativas que el docente se haya creado previamente. En función de si las expectativas hacia el alumno/a son positivas la conducta diferencial sería: la retroalimentación podría ser de alabanzas y menos críticas, en cuanto al clima se crea un estado socioemocional que se comunica de forma no verbal (sonriendo, asintiendo, con contacto visual, etc.). Por otra parte los maestros/as tienen a enseñar más a los estudiantes de los que esperan más (input), y animan a participar más a dichos alumnos (output). En cambio, si las expectativas son negativas la conducta diferencial sería: dar menos tiempo para responder, criticar más los fallos, prestarle menos atención, darles menos explicaciones, etc.

En definitiva, todo esto hace que esa conducta diferencial provoque resultados diferentes. El tratamiento que recibe del maestro informa al estudiante acerca de qué conducta y qué nivel de logro se espera de él. Si dicho tratamiento es consistente, tiende a modular la conducta y el logro del estudiante.

Por último, para saber más, os recomiendo que veáis el vídeo “¿Qué es el efecto Pigmalión?”. En él se habla sobre un experimento que da validez al efecto Pigmalión.

Referencias bibliográficas:
Gargantilla-Madera, Pedro, Arroyo-Pardo, Noelia, & Madrigal, José F. (2016). ¿Existe el efecto Pigmalión entre los residentes?. FEM: Revista de la Fundación Educación Médica, 19(1), 5. Recuperado en 05 de mayo de 2017, de http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2014-98322016000100002&lng=es&tlng=es.

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